Vera Olano: “Me encanta poder facilitar a otros experiencias que a mí me han dado tanto”

18 julio, 2017 10:04

Viajes e idiomas: son dos de las pasiones de Vera Olano que más han marcado su trayectoria personal y profesional. ¿Casualidad? Nos asegura que no. Economista de profesión, Vera creó Mimo Idiomas en 2006 y ya cuenta con 11 años de experiencia organizando cursos de idiomas en el extranjero para niños y adultos. Mimo es fruto de “un conjunto de características y cosas que me gustan que de repente confluyen y encajan”, comenta. Y enseguida entendemos por qué. Aunque se siente orgullosamente donostiarra, Vera tiene raíces maternas alemanas y ha estudiado y vivido varios años en el extranjero.

Honesta, positiva y empática, así describiríamos a la fundadora de Mimo Idiomas. Confiesa que le encantan los deportes (natación, pádel y tenis) y que adora la naturaleza y salir a pasear por el monte. ¿En cuanto a gustos musicales? Bastante ecléctica: puede escuchar desde grupos alternativos de los 80’ y 90’ hasta ópera y música clásica. Vera Olano piensa que los idiomas, las experiencias en el extranjero y el conocer nuevas culturas le han enriquecido y hecho crecer en todos los niveles. Eso es lo que quiere compartir con otras personas a través de Mimo Idiomas.

¿Qué tipo de programas y actividades encontramos en Mimo Idiomas?

Ofrecemos cursos de idiomas para todas las edades, aunque lo más interesante es que también proporcionamos experiencias lingüísticas en el extranjero. Lo que me gusta es ofrecer programas, sobre todo para el público más infantil, que les permitan estudiar un idioma a través de un hobby, un deporte o cualquier actividad que les divierta: fotografía digital, producción de cine, un curso de arte…

Así es más fácil conseguir una inmersión lingüística…

Exacto. Estás predispuesto positivamente a aprender el idioma porque lo practicas a diario y porque te interesa lo que haces. Puedes asistir a clases, pero no necesariamente.

¿Y se puede estudiar cualquier idioma?

Las lenguas más solicitadas son el inglés, el alemán y el francés, aunque si alguien nos pide cualquier otro idioma, también lo encontramos. Los retos me divierten. Además, hay cursos para todos los niveles e, incluso, para todas las edades.

¿Cuál es tu valor añadido?

Ofrecemos un trato personalizado, como un traje a medida de lo que necesitas, y una disponibilidad 100 % para contactar conmigo directamente, sin intermediarios. Además, trabajo con escuelas y proveedores muy buenos y de mi confianza. Por eso tengo una resolución de problemas rápida.

¿Cómo se te ocurrió el nombre de Mimo Idiomas?

Movilicé a varias personas de mi entorno para que me ayudaran a encontrar un nombre. Mi padre me dijo un día: “¡Ya lo tengo! MIMO: Más Idiomas, Más Oportunidades”. El saber más idiomas te abre un mundo de oportunidades y a mí me ha hecho ser quien soy. He podido escoger lo que he querido gracias a los idiomas. Además, ‘mimo’ también significa ‘cuidar’ y ‘arlequín’. Todo tiene que ver con la comunicación.

¿Qué te impulsó a crear esta empresa?

Empezó por casualidad. Después de llegar a Barcelona en 2005, empecé a trabajar en una academia de inglés que organizaba cursos en el extranjero. Al cabo de un tiempo, decidí montar mi propio negocio; quería tener la flexibilidad de escoger aquellos programas que me gustaban y crear una manera de hacer propia. Nunca se me hubiese ocurrido hacer algo así, pero descubrí que me encantaba poder facilitar a otros experiencias que a mí me han dado tanto.

Empiezas tu propio negocio y… ¿en qué momento tropiezas con Meet BCN?

Buena pregunta… Al comienzo de montar Mimo Idiomas, empecé a trabajar desde casa, pero me di cuenta de que necesitaba un lugar en el que relacionarme con gente y donde poder reunirme con mis clientes. Quería encontrar un sitio que, en imagen y en servicios, estuviera acorde con la imagen y el servicio que yo doy. Después de ver varios espacios de coworking, Meet me pareció, sin duda y con diferencia, el mejor de todos.

¿Qué es lo que más te gusta de Meet?

Hay harmonía, tranquilidad y mucha predisposición; siempre estáis pendientes de las necesidades del coworker. Es un sitio agradable para estar: entro y me siento como en casa.

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