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Rosas, libros, amor y cultura. Un año más, las calles de Barcelona se han teñido de rojo con miles y miles de rosas que, impacientes, deseaban ser las escogidas por aquellos que pasaban a su lado. Y de flores a letras, porque Sant Jordi es sinónimo de revolución literaria. De esta forma, una combinación cromática perfecta nos ha regalado un paisaje de cine, con el azul del cielo, el rojo de las rosas y el blanco de las páginas. Y hablando de regalos, nosotros también tenemos algo que decir, porque ya conocemos el nombre del ganador del concurso de Sant Jordi 2015. ¿Tienes curiosidad por saber quién ha conseguido el libro Deseo de chocolate, dedicado personalmente por Care Santos, su autora?

Dicen que la paciencia es la madre de la ciencia, así que antes de decir tu nombre, queremos comentarte que la vida está llena de sorpresas, pero que también es la misma vida la que da a cada uno lo que se merece. ¿Has sido buena persona? ¿Te has portado bien con tus seres queridos? ¿Has regalado muchas rosas y estás esperando tu recompensa? Puede que Sant Jordi no fuera tu mejor día, pero quizás sí lo sea hoy…

Vamos a ello, no queremos que te coja un ataque de nervios. Y para hacer gala de la imparcialidad del sorteo, te ofrecemos la captura de pantalla de la verdad. Porque Random, finalmente, ha hablado…

Ya tenemos al ganador de nuestro concurso de Sant Jordi 2015: ¡Eli! ¿Tú? ¿Sí? ¿En serio? ¡Enhorabuena! No te puedes imaginar lo felices que nos hace a Ontranslation y Meet BCN poder contribuir a que hoy sea para ti un día especial. Care Santos te dedicará su libro Deseo de chocolate, ganador del XXXIV Ramon Llull y éxito de ventas del Sant Jordi del pasado año. Dicen que es gratificante dar regalos y levantar sonrisas. La gente lo dice, nosotros lo sabemos.

Un día de invierno en Meet BCN…

13 febrero, 2015 09:00 | POSTED BY Gemma | 0 comments

Suena el despertador, como cada día de lunes a viernes, a las 7.00 h. “¡No puede ser!”, piensas. Parece que hace dos horas que te metiste en la cama, pero en realidad acabas de dejar atrás más de siete horas de sueño profundo. Tapado hasta la nariz y con los pies rozándose uno con otro para evitar el frío, empiezas a reflexionar sobre cómo será tu día y todo el trabajo que tienes que hacer. ¿Ganas de levantarte? cero, pero el deber te llama y el mundo está gritando tu nombre. “Tengo que pensar algo que me motive para abandonar las sabanas”, piensas. Solo hay una palabra capaz de eso: “Viernes”.

Sí señor, hace frío, pero es viernes. Llegas al coworking y percibes enseguida que hoy se respira un ambiente distinto. Se nota que es el último día de la semana y que a todos nos esperan 48 horas de disfrute, desconexión y risas con la familia y amigos. Solo con el tono de tu “buenos días” se aprecia la emoción de tener a tocar el fin de semana. No eres el único, cuando te diriges a la cocina para dejar en la nevera la comida que has traído, los compañeros que están desayunando te responden con el mismo tono que el tuyo. No es cosa tuya eso de tener ganas de sábado.

Por fin, te sientas en tu silla y lo preparas todo para arrancar a trabajar como un loco: ordenador, libreta, móvil, boli delante del teclado, te quitas el reloj de la muñeca y… todo “ok”. Tras despedirte temporalmente de tus preocupaciones y asuntos personales, te pones de lleno con las tareas que atañen a tu negocio. Una, dos, tres y cuatro horas delante del ordenador. Ojos cansados, dolor lumbar y barriga hambrienta. Te levantas y preguntas a tus compañeros de sala si quieren que les compres algo aprovechando tu excursión a la tienda de comida para llevar para comprar el postre. Bajas las escaleras del bloque, abres la puerta y ¡zas!, esto no es una broma, esto se llama frío.

En Barcelona también hace frío. Aunque parezca que esta ciudad mediterránea vive en perpetua primavera y nunca llueve, la verdad es que el invierno también existe en la capital catalana. Días como el de hoy te lo recuerdan, ¡y vaya si lo hacen! Comida en mano y entras de nuevo en el coworking. “¿Cómo se puede estar tan bien aquí dentro?” es lo primero que te viene a la cabeza. Pasos firmes hasta la cocina y allí están todos, comentando los planes para el fin de semana, hablando del notición del día, proponiendo un día para ir juntos al laser paintball… Y, de golpe, te viene un pensamiento: “¿Qué haría yo en casa solo, sin estar rodeado de gente, comentar cosas y reír de tonterías? Así cualquiera vence el invierno…”.